El fuego que arrasó los cerros: 15 familias pierden su hogar en Terrazas del Valle

Tijuana, B.C. — El calor no venía solo del cielo. Este lunes, las llamas devoraron vidas enteras en cuestión de minutos. En Terrazas del Valle, el incendio no solo calcinó casas: se llevó la calma, los recuerdos y la certeza del mañana. Quince viviendas quedaron reducidas a cenizas.

La escena era devastadora. Sobre la calle Hacienda Santa Mónica, a la altura del cruce con Paseo de las Lomas, un muro de fuego avanzó con furia, arrastrando todo a su paso. Muebles, ropa, fotografías, herramientas de trabajo, sueños. Todo fue alcanzado por el incendio que, junto con otro siniestro registrado horas antes en Parajes del Valle, dejó cerca de 30 casas consumidas en un solo día.

En medio del caos, se escuchaba la voz entrecortada de Fabiola García. Su rostro estaba bañado en lágrimas, su mirada fija en el humo que cubría su calle. “Mi hijo no está, está afuera, nomás nos avisaron que se estaban perdiendo las casas… pero no me dejaron entrar a ver si la mía se prendió o no”, dijo, con desesperación. Ella no necesitaba una cifra de Protección Civil, necesitaba saber si aún tenía un hogar.

Mientras tanto, vecinos permanecían a las orillas del acordonamiento, esperando noticias de lo que quedaba del lugar que por años habían llamado casa. En algunas de las estructuras destruidas, cuatro gallos fueron hallados calcinados. Un perro, aún con vida, fue rescatado por bomberos tras sufrir una fuerte insolación.

No hubo personas con heridas graves. Pero un bombero resultó lesionado: una explosión causada por el neumático de un tractocamión le provocó una lesión en el oído. Él fue uno de los 30 elementos que lucharon contra el fuego con ayuda de seis máquinas, resistiendo no solo las llamas, sino el dolor de ver tanta pérdida.

Se presume que el incendio comenzó en la parte alta de la colonia, en una zona donde algunas viviendas acumulan objetos que alimentan el fuego como si fueran leña. Las causas aún están por confirmarse, pero lo evidente ya está dicho: la precariedad también arde más rápido.

Lo de hoy no es solo un incendio. Es un recordatorio brutal de que la vulnerabilidad social no siempre se mide en estadísticas, sino en personas que se quedan sin casa en plena ola de calor, sin un sitio donde dormir esta noche, sin saber cómo empezar de nuevo.

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