Juramento de Honor: 105 jóvenes se comprometen con la patria en Tijuana

En una mañana cargada de solemnidad y espíritu patrio, 105 jóvenes mexicanos tomaron protesta como soldados del Servicio Militar Nacional en la explanada del cuartel de la Segunda Zona Militar en Tijuana. El acto, más que una formalidad cívica, se convirtió en un testimonio del compromiso de una nueva generación con su país.

Presidida por el General Brigadier de Estado Mayor, Eloy Cornelio Toledo, la ceremonia subrayó el papel fundamental de estos jóvenes conscriptos: ciudadanos que, desde su posición, reafirman su vínculo con los valores nacionales y el deber cívico. El capitán primero de infantería, Gustavo Santiago Pérez, comandante de la segunda compañía del SMN, fue el encargado de dirigir un mensaje profundamente emotivo y pedagógico sobre el significado de portar el uniforme, de rendir honores a la bandera y de abrazar el civismo como forma de vida.

“Desde la infancia, aprendemos a respetar los símbolos patrios, pero es aquí donde se consolidan esos valores”, dijo Santiago Pérez, mientras los rostros firmes de los nuevos soldados reflejaban un orgullo que trasciende generaciones. Y es que el Servicio Militar no solo instruye en disciplina y defensa: educa en virtudes. La lealtad, el coraje, la solidaridad y el respeto mutuo se siembran en estos jóvenes como principios rectores para la vida.

La ceremonia también fue testigo de una amplia representación institucional. Funcionarios civiles, militares y navales, como Federico Macías Salazar, comandante del 28 Batallón de Infantería, y el capitán de navío Jorge Camacho Barrientos, acudieron en representación de la Segunda Zona Naval. Su presencia reafirmó la importancia de unir fuerzas para fortalecer los lazos entre ciudadanía e instituciones armadas.

Más allá del protocolo, lo que ocurrió fue un acto de esperanza. En una ciudad como Tijuana, marcada por contrastes y desafíos, ver a 105 jóvenes elegir la vía del servicio, la disciplina y el respeto por su nación, fue un recordatorio de que el amor a México no se hereda, se cultiva.

Cada soldado que juró bandera lo hizo con la certeza de que los colores que ondean sobre ellos representan mucho más que un territorio: son símbolo de identidad, de lucha compartida y de sueños colectivos. En tiempos donde el ruido social a menudo silencia los gestos de compromiso, esta ceremonia fue un susurro de firmeza, un eco de responsabilidad que merece ser celebrado y replicado.

Porque cuando la juventud decide servir con honor, el futuro de la patria se escribe con esperanza.

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