Tijuana, B.C. — La noche se tiñó de rojo y humo. En la colonia Salvatierra, el rugido del fuego se escuchó antes que las sirenas. Un incendio voraz arrasó con al menos 20 vehículos dentro del Yonke JG, un terreno donde los autos llegan a terminar su historia… pero ninguno esperaba despedirse así.
El siniestro inició poco después del anochecer. Desde varias cuadras a la redonda se podían ver las lenguas de fuego trepando por encima de las bardas. Algunas explosiones pequeñas rompían el silencio de la noche, mientras el olor a plástico quemado flotaba sobre las viviendas cercanas.
Noé Ramírez, supervisor del Cuerpo de Bomberos, fue uno de los primeros en llegar. “El fuego ya estaba extendido. Había que actuar rápido”, explicó mientras aún salía humo de su uniforme. Lo hicieron. Lo contuvieron. Pero no sin pérdidas.
Cuando amaneció, en el patio sólo quedaban chasises calcinados, cristales derretidos, neumáticos reducidos a sombras circulares. Veinte vehículos, cada uno con su propia historia, se consumieron sin que nadie pudiera evitarlo.
Afortunadamente, no hubo personas lesionadas. Las autoridades acordonaron la zona y los bomberos trabajaron hasta controlar por completo el incendio. Se desconoce aún el origen del fuego, pero se ha iniciado una investigación.
Mientras tanto, los vecinos miran con recelo el terreno humeante. En Tijuana, incluso los lugares donde los vehículos van a morir, pueden volver a arder.
Fotografías: Arturo Rosales.






















