Tijuana, B.C. — En una ciudad donde miles cruzan la frontera cada día buscando futuro, anoche, a unos metros de la garita de San Ysidro, una mujer en situación de calle fue golpeada por la indiferencia… y por un automóvil.
Ocurrió sobre el puente México, donde el concreto caliente no solo soporta el peso de los vehículos, sino también el de quienes, como ella, no tienen un hogar ni un nombre que alguien pronuncie cuando sucede una tragedia.
Policías municipales llegaron tras el reporte: una persona yacía sobre el asfalto, inmóvil. La víctima, según los primeros datos, había intentado cruzar por un sitio que no está habilitado para peatones. A unos metros, se encontraba el conductor que presuntamente la atropelló. Nadie huía. Solo quedaba la escena del impacto.
Paramédicos de la Cruz Roja trabajaron con rapidez. La estabilizaron. Según versiones extraoficiales, presentaba fracturas en distintas partes del cuerpo. Fue trasladada a un hospital, donde su estado de salud permanece reservado.
No llevaba identificación. Nadie la llamó por su nombre. Para el parte oficial será solo un número de expediente, pero detrás de esa cifra hay una historia no contada, una vida entre los márgenes de la ciudad.
Peritos de tránsito realizaron las diligencias correspondientes. Tomaron fotos. Marcaron el pavimento. Recogieron datos. El carril volvió a abrirse. Y mientras todo regresaba a su caótica normalidad, una mujer —invisible para muchos— luchaba por su vida en una camilla anónima.
El puente México, entre Tijuana y San Ysidro, es testigo de miles de cruces al día. Pero para algunos, como ella, cruzar la calle ya es una batalla diaria. Y esta vez, perdió.