Construcción bajo la lupa: laboratorios de Tijuana se someten a rigurosa evaluación de calidad

En una ciudad donde el concreto es testigo del crecimiento acelerado y la urbanización constante, la confianza en cada cimiento comienza mucho antes de que una obra se levante: nace en los laboratorios que evalúan el suelo, la resistencia y la seguridad de lo que será el entorno de miles de personas.

Con esa visión, quince laboratorios especializados en geotecnia de Tijuana participaron en el Primer Ensayo de Aptitud “Geotecnia II Compactaciones 2025”, organizado por la Asociación Nacional de Laboratorios Independientes al Servicio de la Construcción (Analisec), con el objetivo de validar su capacidad técnica y garantizar que sus procesos cumplan con los más altos estándares de calidad.

“Muchas veces, las personas no lo saben, pero detrás de cada construcción hay estudios que determinan si ese lugar es seguro para vivir, trabajar o estudiar. Si esos análisis no se hacen bien, las consecuencias pueden ser devastadoras”, advierte el Ingeniero Maximiliano Sajama, presidente de Analisec en Baja California.

El problema no es menor: edificios con grietas prematuras, hundimientos, inestabilidad estructural o incluso colapsos pueden tener su origen en pruebas mal ejecutadas. “Cuando una empresa contrata laboratorios no certificados, los datos que obtiene pueden estar equivocados. Y eso compromete vidas”, enfatiza Sajama.

Los ensayos realizados durante este encuentro consistieron en pruebas técnicas y metodológicas diseñadas para evaluar si los procedimientos de compactación, un factor crítico para la estabilidad de cualquier estructura, se están llevando a cabo de manera precisa y conforme a la normativa vigente.

Aunque la ley no obliga a las empresas a verificar periódicamente a sus laboratorios, la asociación insiste en la necesidad de hacerlo al menos una vez al año. “Este tipo de controles deberían ser exigencia mínima en un entorno como Tijuana, donde la sismicidad y las condiciones del subsuelo son variables que no perdonan errores”, asegura el ingeniero.

Los laboratorios que aprueban estas evaluaciones no solo obtienen una certificación: se convierten en garantes de confianza para toda la industria. Para los expertos, es un paso fundamental para reforzar la cultura de prevención, algo que —lamentablemente— aún no se exige con suficiente rigor en todos los sectores de la construcción.

Al cerrar la jornada, los especialistas coincidieron en algo que trasciende lo técnico: un buen laboratorio no solo mide compactaciones o densidades, sino que respalda el derecho de las personas a vivir en espacios seguros. Porque en cada muestra de suelo, también se sostiene el futuro de una ciudad.

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