Entre algoritmos y humanidad: Tijuana se prepara para repensar el futuro del trabajo

En un mundo donde la tecnología avanza más rápido que las decisiones humanas, Tijuana se convierte en epicentro de un debate urgente: ¿puede la inteligencia artificial fortalecer el lado más humano del trabajo?

La Asociación de Recursos Humanos de la Industria en Tijuana (ARHITAC) cree que sí. Por ello, el próximo 3 de octubre celebrarán el congreso “Inspire HR 2025” en el Baja California Center, una jornada que promete ser mucho más que una serie de conferencias: será un llamado a rediseñar el mundo laboral desde una nueva óptica, donde la eficiencia no se imponga al bienestar, y donde el talento no se mida solo en productividad.

Fernando Becerra, vicepresidente de ARHITAC, lo resume sin rodeos: “La inteligencia artificial no viene a quitarnos el trabajo, viene a darnos tiempo. Tiempo para ser más estratégicos, para pensar, para acompañar a nuestra gente”.

Y es que el capital humano —ese término tan frecuentemente usado en los informes empresariales— está en un momento de redefinición. Las nuevas generaciones no solo buscan un empleo: buscan propósito, equilibrio y entornos donde puedan desarrollarse sin sacrificar su salud física o emocional.

En respuesta, las organizaciones comienzan a adaptarse. Algunas ofrecen programas de atención psicológica, salud preventiva, accesos a proveedores y esquemas de trabajo más flexibles. Otras, aún renuentes, enfrentan tasas de rotación alarmantes. “Las empresas que no escuchen a su gente van a perderla”, advierte Becerra.

El congreso contará con más de 90 proveedores, cuatro conferencias magistrales, un taller especializado y múltiples espacios de networking para construir puentes entre la innovación y la cultura organizacional.

Pero más allá del programa técnico, lo que está en juego es algo más profundo: el tejido emocional que une a las personas con su trabajo. Inspire HR 2025 no solo es un evento. Es un espejo donde los líderes podrán preguntarse si sus decisiones construyen empresas más inteligentes… o simplemente más frías.

Porque al final del día, incluso entre algoritmos, hojas de cálculo y asistentes virtuales, el factor humano sigue siendo el único insustituible.

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