Tijuana, B.C. — El crujir del metal quebrado no fue solo un acto mecánico, sino un mensaje contundente: la violencia no será normalizada. Esta mañana, en la explanada del Cuartel General de la Segunda Zona Militar en la colonia Morelos, autoridades civiles y militares se reunieron para conmemorar el Día Internacional de Destrucción de Armas de Fuego.
Frente a los restos retorcidos de lo que un día fueron armas letales, el Comandante de la Segunda Zona Militar, Javier Juvencio Hernández, subrayó la urgencia de seguir combatiendo el uso ilegal de estos artefactos. “El uso indebido de armas ha causado heridas profundas en nuestro tejido social. Por eso trabajamos, hombro con hombro con los tres órdenes de gobierno, en el aseguramiento y destrucción de armas”, expresó.
Durante la ceremonia, soldados del Ejército Mexicano realizaron una demostración del proceso mediante el cual cada arma es inutilizada. Pistolas, rifles y escopetas fueron convertidos en piezas inservibles, en una coreografía de hierro que busca devolver algo de tranquilidad a la comunidad.
La gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, aunque ausente físicamente, compartió en redes sociales que Baja California ocupa el cuarto lugar nacional en canje de armas, dentro del programa federal “Sí al desarme, Sí a la Paz”. En lo que va del año, dijo, se han retirado 200 armas de fuego, 349 cargadores y más de 9,600 cartuchos útiles.
La ceremonia también contó con la presencia de la Fiscal General del Estado, María Elena Andrade Ramírez, del secretario de Gobierno de Tijuana, Arnulfo Guerrero León, y del secretario de Seguridad, José Avilés Amezcua, entre otros funcionarios.
En un estado que por años ha vivido bajo la sombra de la violencia armada, cada arma destruida no solo representa una victoria técnica, sino una declaración simbólica: la paz no es un discurso, se construye un metal menos a la vez.