Tijuana, B.C.— Afuera de los juzgados penales de La Mesa, a unos pasos del CERESO, la voz de dos familias resonó entre pancartas, súplicas y silencios incómodos. No pedían privilegios ni clemencia. Pedían justicia. Brayan y Alfredo, dos jóvenes tijuanenses, fueron detenidos tras ser señalados como presuntos responsables del homicidio de un conductor de plataforma digital, ocurrido el pasado 30 de junio en la zona de Las Huertas.
Para las autoridades, su detención es parte de una investigación en curso. Para sus familias, es un error que amenaza con arrancar de raíz sus vidas, sus sueños, su futuro.
“Mi hijo es inocente, estaba en el lugar equivocado”, aseguró la madre de Brayan, un joven de 20 años que hace apenas unas semanas fue aceptado en la universidad para estudiar Derecho. Con voz firme, pero ojos quebrados, añadió: “No puede ser que por estar cerca de una tragedia ya lo quieran encerrar”.
Del otro lado, Noé Rivera, padre de Alfredo, narró que su hijo de 21 años trabaja con él descargando camiones. “Es trabajador, responsable. Hoy estamos aquí en su segunda audiencia, esperando que no lo vinculen… no hay pruebas”, expresó, mirando al juzgado como quien espera una respuesta que no llega.
Esta es la segunda manifestación pacífica que realizan familiares, amigos y conocidos. Aseguran que seguirán alzando la voz hasta que se revise el caso a fondo, y se respete el principio de presunción de inocencia.
“No queremos que esto quede en el olvido ni que se encierre a dos jóvenes inocentes para cerrar una carpeta rápido”, dijeron al unísono algunos de los manifestantes.
Mientras tanto, Brayan y Alfredo siguen en espera de que la justicia determine si serán vinculados a proceso. Sus familias, en cambio, ya fueron sentenciadas: a la angustia, a la incertidumbre, al dolor de ver cómo un sistema puede cambiarlo todo en cuestión de días.
Porque cuando el miedo y la prisa nublan la verdad, lo mínimo que queda es no quedarse callados.