Tijuana, B.C. — En medio del caos migratorio, donde las infancias suelen ser invisibles entre trámites, fronteras y esperas interminables, un pequeño cuaderno busca devolverles algo esencial: su voz, su juego, su salud emocional.
Este viernes, integrantes de la Alianza para la Salud y los Refugiados presentaron “Mi Viaje”, un diario ilustrado y lleno de dinámicas lúdicas, diseñado especialmente para niños y adolescentes en situación de movilidad. No se trata de un simple cuaderno, sino de un puente que permite a los menores expresarse, comprender sus emociones y encontrar una pausa segura en medio de una realidad incierta.
“Hay niños que, por no dominar el idioma o no contar con documentos, pasan semanas sin salir del albergue”, compartió Diana Arenas, vocera del proyecto. “Este diario no solo es una herramienta de juego; es un espacio para que dibujen lo que sienten, para que reconozcan que lo que viven importa”.
“Mi Viaje” fue concebido tras el cierre de fronteras, cuando se agudizó la crisis de atención infantil en albergues y centros migrantes. Mientras algunos menores logran ingresar al sistema educativo, otros quedan rezagados, esperando una oportunidad que no siempre llega.
Por eso, el diario va más allá del entretenimiento. Está diseñado para fomentar la salud mental, fortalecer rutinas y permitir que los pequeños puedan compartir actividades con otros, aunque no hablen el mismo idioma.
El material cuenta con 300 ejemplares impresos: 200 en español y 100 en creolé, pensando especialmente en la comunidad haitiana. “Queremos que cada niño, sin importar de dónde venga o qué idioma hable, sepa que tiene derecho a jugar, a sentirse seguro y a construir recuerdos distintos a los del miedo y el desarraigo”, expresó Arenas.
Durante la presentación, la Alianza hizo un llamado a las autoridades educativas para abrir espacios reales para la niñez migrante. “Necesitamos más sillas en las aulas, no solo a inicios de ciclo. La niñez migrante también llega en medio del año escolar, también tiene derecho a aprender”, enfatizó.
Las puertas siguen abiertas para organizaciones, albergues y ciudadanos que deseen sumarse a esta causa. Porque detrás de cada dibujo, cada línea y cada juego de “Mi Viaje”, hay una infancia que resiste, sueña… y espera ser vista.