Tijuana levanta su copa al mundo: rompe récord Guinness con la margarita más grande del planeta

Tijuana, B.C. — Cuando el reloj marcaba la madrugada del viernes, decenas de manos comenzaron a trabajar con un solo objetivo: poner el nombre de Tijuana en la historia. Entre mangueras, acero inoxidable y la esencia de tequila, nació un hito: la margarita más grande del mundo.

Con una mezcla de orgullo y agotamiento en el rostro, más de 300 personas —en su mayoría jóvenes estudiantes de gastronomía y administración de universidades locales como la UTT, UABC y Vizcaya de las Américas— unieron esfuerzos para llenar una imponente estructura de más de 8 metros de altura con 34 mil 400 litros de margarita, superando así a Las Vegas, quien ostentaba el récord anterior con 32 mil.

Miguel Ángel, estudiante de gastronomía, relató entre risas y cansancio que fue una experiencia tan intensa como gratificante. “Nunca había visto algo así. Sabíamos que era difícil, pero lo logramos… y lo hicimos como tijuanenses”, dijo, con la voz aún agitada y las manos marcadas por el esfuerzo.

La encargada de certificar el récord, Susana Reyes, adjudicadora oficial de Guinness World Records, no solo verificó el volumen. También confirmó que se respetaran cada uno de los detalles: la receta tradicional, la estructura con forma auténtica de margarita y, sobre todo, que la bebida fuera segura para el consumo humano.

Pero el reto no termina ahí. Para completar el proceso, se deberá vaciar el gigantesco cóctel durante el fin de semana. “Queremos que la gente venga, que sea parte de este logro. Este récord no es de una marca, es de todos”, expresó Fabiola Partida, fundadora de Tequila Cachanilla, una de las impulsoras del proyecto.

Este sábado 12 de julio se espera llenar aún más la copa monumental, con la intención de alcanzar los 40 mil litros prometidos. En cada sorbo, los asistentes no solo degustarán margarita, también brindarán por una ciudad que ha aprendido a reinventarse, a celebrar sus triunfos y a demostrar que incluso entre historias difíciles, también hay espacio para brindar por la vida.

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